El artista cinético más destacado del siglo XXI expone hasta agosto en Hacienda La Trinidad Parque Cultural
En la Hacienda La Trinidad Parque Cultural, nueve esculturas cinéticas sorprenden al espectador con la danza de sus materiales. Se trata de Continuum, muestra conjunta con Espacio Monitor, que nos permite por fin apreciar en nuestro patio la obra de Elías Crespin (Caracas, 1965), el primer latinoamericano viviente en ingresar a la colección del Louvre.
“Incorporo la matemática y la máquina como elementos adicionales respecto a la obra de Soto, quien me inspiró”, dice el artista. “Pero como técnica, la esencia de mi obra es el movimiento y la poesía que se deriva de ese movimiento. La matemática y la maquina son medios, técnicas subyacentes necesarias para que esta danza, esta poesía dinámica, pueda materializarse ante los ojos del espectador”.
Crespín, nieto de la reconocida artista Gego y el diseñador Gerd Leufert, está considerado uno de los más destacados representantes del cinetismo del siglo XXI, con su propuesta de fusión de arte e informática. Todo empezó cuando, luego de sus estudios de computación, un día, ante el Cubo de Nylon de Jesús Soto en el Museo de Bellas Artes, se preguntó cómo podría, mediante motores controlados por un software personalizado, incorporar el movimiento real al arte cinético.
Era el año 2000, pero no fue hasta 2002, cuando el retiro impuesto por la pandemia le permitió trabajar la idea, de la cual surgió, luego de dos años de trabajo, su Malla electrocinética 1. En 2008, cuando se marcha a París, participa en diversas exposiciones hasta que el arqueólogo Jean-Luc Martinez, entonces director del Louvre, fascinado con su propuesta, lo invita a incorporar una obra al legendario museo.
Así surge L’Onde du Midi, la famosa pieza ubicada en la Escalier du Midi del Louvre, integrada por 128 tubos metálicos suspendidos en el aire, cuya danza, en una coreografía ondulante regulada por algoritmos numéricos, produce un efecto hipnótico.
Crespín aún recuerda su angustia cuando, un año después, fueron a visitar la obra y notaron que los hilos de los tubos empezaron a fallar. “Incluso uno se cayó y otros quedaron colgados por un solo lado”, rememora. “Resulta que los topes de amarre de los hilos de los tubos eran de un material nuevo, y la obra recibe el sol de la mañana por un gran ventanal. El material era foto sensible y empezó a cuartearse. Entonces hicimos un maratón de cambio de esos soportes, y pasamos de nylon a silicón que no se degradaba con el sol”.
-¿Llegó Jesús Soto a ver su trabajo?
-No, y lo lamenté mucho. Hubiera sido una experiencia importante. Con quien sí estuve en contacto fue con el maestro Cruz-Diez en París, quien siempre me motivó a que siguiera sin descanso en mi camino, porque tenía algo importante entre manos, decía.
-¿Qué valor concede al espacio en su propuesta?
-El espacio es fundamental en mi obra. Mis elementos, para hacerlos danzar y modular en el tiempo, utilizan un volumen de un cierto tamaño entre techo y piso, y se integran a un espacio expositivo, a una casa, habitando o viviendo ese espacio con esa vida fenomenológica que tienen mis obras.

Tetralineados Trois Verts, 2023 (MANUEL MARTINIC/ATELIER ELIAS CRESPIN)
-Ha hablado de la importancia de su experiencia con la danza en el sentido de su trabajo.
-Efectivamente, he integrado en mi obra la danza. Creo que es una danza de elementos geométricos, una danza geométrica, constructiva, que le da una especie de vida fenomenológica a la obra gracias al movimiento, una característica que asociamos mucho con la existencia de vida. La aparición de la vida y la transformación de las moléculas complejas en células vivas principalmente tiene que ver con la capacidad de movimiento y la función que adquieren esas moléculas que ya entonces las pasamos a llamar células vivas.
“También he trabajo con música”, continúa, “como en el caso del homenaje a Xenakis. Y he tenido experiencias en las que he presentado obras con composiciones musicales computarizadas que se alimentan de la danza de mis obras y modifican la música en función de lo que está habiendo en la obra de danza. Son algunos ejemplos escasos en los que he participado o integrado otras disciplinas en la presentación, la instalación de mi obra”.
Sin embargo, adelanta, pronto participará en París en un evento multisensorial, en el que su obra en movimiento, en representación del sentido de la vista, compartirá espacios con un perfumista, estimulando el sentido del olfato, una chef de cocina el sentido del gusto, artilugios de viento para el sentido del tacto y unas composiciones musicales para el sentido del oído. “Un cruce de disciplinas que me parece que va a ser extraordinario”, finaliza el venezolano.
Continuum se presentará hasta el 17 de agosto, de martes a domingo, entre las 10:00 am y las 5:00 pm, con la colaboración de la Embajada de Francia en Venezuela, Fundación Telefónica y Fundalaser, y el apoyo del Goethe Institut, IOT White Technologies y Duncan.
@weykapu


